Teoría y práctica de la renta básica universal en Europa: hacia el millón de firmas


Sarah Babiker

A dos meses de que arrancara la Iniciativa Ciudadana Europea por la renta básica, que persigue sumar un millón de firmas para trasladar el debate a las instituciones comunitarias, activistas reflexionan sobre el empuje que está teniendo la propuesta y la trayectoria reciente de la lucha por un ingreso universal e incondicional.

Mañana 25 de noviembre, día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, es también la fecha en la que se cumplen dos meses desde que la Iniciativa Ciudadana Europea por una Renta Básica Universal e Incondicional empezara su andadura. Desde Eureka, la plataforma que en el Estado español coordina esta iniciativa que aspira a reunir un millón de firmas en los países miembros, hace unos días lanzaban un manifiesto  en el que defendían la renta básica universal como herramienta contra la Violencia de Género.

¿Por qué una renta básica? Se preguntan en el documento. “Porque garantiza nuestra autonomía personal. Porque nos permite elegir empleos sin la presión de la necesidad acuciante de un salario. Porque garantiza la no dependencia de otra persona para cubrir nuestras necesidades materiales. Porque permite el desarrollo de nuestras propias capacidades. Porque reconoce el trabajo de cuidados y gestión de la organización del hogar”. Para quienes defienden la renta básica está muy claro de qué manera esta medida puede complementar, aunque sea de manera parcial, los reclamos de los distintos movimientos sociales.

¿Por qué una renta básica? “Porque garantiza nuestra autonomía personal. Porque nos permite elegir empleos sin la presión de la necesidad acuciante de un salario. Porque garantiza la no dependencia de otra persona para cubrir nuestras necesidades materiales”

Es buscando sinergias con quienes luchan por los derechos humanos como Eureka espera potenciar la recogida de firmas. La estrategia no es novedosa, ya durante la pandemia el llamado plan de choque social que acomunaba un amplio abanico de movimientos sociales en torno a varias demandas, exigía la renta básica de emergencia. Este mes, la clave está en la lucha contra la violencia de género, sondear alianzas entre los feminismos, comenta a El Salto Mayte Quintanilla desde la plataforma. No son pocas de hecho las entidades feministas que participan en Eureka, recuerda esta activista.

En estas semanas, sin embargo, el contador que va registrando las firmas conseguidas se ha ralentizado un poco, pasado el inicio de la campaña. “Vamos por unas 11.500 firmas de España, algo más del 27% del umbral mínimo que tiene que alcanzar (41.595). Este umbral está calculado con respecto a la población total. En Europa llevamos unas 72.500. En este momento Eslovenia ha conseguido ya superar el umbral”, detalla Quintanilla.

En efecto, el pasado 18 de noviembre, Eslovenia alcanzaba las firmas que le correspondían para cumplir con su meta, en función de su población. Este pequeño país tiene un cierto recorrido en el pulso por la renta básica. De hecho, en 2017 la socióloga Valerija Korosec, una conocida activista por la renta básica, llegó a disputar la presidencia del gobierno. Pese al éxito esloveno, para llegar al millón de firmas que se requieren para que la propuesta sea debatida en Europa aún quedan muchas rúbricas. Pero aún hay 10 meses por delante. “El objetivo de esta Iniciativa Ciudadana Europea, no es sólo alcanzar el millón de firmas y con ello la consecución de audiencia y pronunciamiento en la Unión Europea. Con el trabajo de difusión que realizamos queremos conseguir que los ciudadanos conozcan en qué consiste la Renta Básica Universal e Incondicional, y entiendan que es su derecho”, dimensiona Quintanilla.

Escenarios paralelos

Retornando a las sinergias con otras luchas que defendía la integrante de Eureka, si hay un movimiento feminista que ha defendido la renta básica universal, ese es el italiano. Así lo explica Sandro Gobetti, de BIN-Italia, quien señala que en los últimos tiempos la propuesta de la renta básica ha retomado vigor en el país gracias, en parte, al empuje feminista y su defensa de la renta básica de autodeterminación. En 2017, en ocasión de la internacional huelga del 8-M, una serie de conocidas feministas italianas publicaron un monográfico bajo el título: “Ni una renta menos” parafraseando el “ni una menos”. En la publicación, las autoras defendían desde múltiples miradas el derecho a un ingreso universal, como herramienta contra la división sexual del trabajo y la expropiación capitalista y patriarcal. El pasado marzo, en pleno confinamiento, la renta básica de autodeterminación reaparecía en las redes sociales, en plena campaña feminista.La lucha por la renta básica tiene un cierto recorrido en Italia, evoca Gobetti. Solo que, como en otros países, ha tenido sus momentos de mayor y de menor intensidad. Una larga lucha política encabezada por movimientos de precarios, personas sin hogar, u organizaciones de lucha contra la pobreza. Pero, lamenta este activista, en el caso italiano son luchas que se confunden con las que persiguen una renta mínima, protección social de la que el Estado carecía hasta los años 2000, cuando en varias regiones empezaron a experimentar distintas iniciativas. “Seguramente la ley 4/2009 de la Región de Lazio —una renta mínima garantizada para desocupados, inactivos y precarios— ha abierto el camino a medidas similares, muy fragmentadas y escasamente financiadas, y han llevado al menos el debate sobre la renta también al ámbito institucional”, valora Gobetti.

Es en esa misma década de los 2000 cuando “movimientos civiles, de derecho a la vivienda, trabajadores precarios, dieron pie a un amplio movimiento por la renta básica”, explica el activista. Luego vendría 2013 —año de la primera Iniciativa Ciudadana Europea por la Renta Básica. En Italia se recogieron más de 60.000 firmas presentándose una Iniciativa Legislativa Popular —por esas fechas otra iniciativa similar se presentó en España—. La iniciativa italiana llegó a la presidencia del congreso, y aunque muchos parlamentarios se declararon públicamente a favor, nunca llegó a discutirse.

El partido liderado por Pablo Iglesias llevaba la renta básica universal e incondicional en su programa para las elecciones europeas de 2014, propuesta refrendada por miles de simpatizantes, en lo que había sido un documento participativo

Saltamos al 2015 cuando otra iniciativa llamada “cien días para un ingreso de dignidad” llamaba al Parlamento. “También en este caso fueron numerosos los diputados que apoyaron la plataforma”, recuerda Gobetti, “pero también en este caso, no sucedió nada”. Entonces llegó el Movimento Cinque Stelle, con su propia propuesta de ley, e introdujo, al llegar al gobierno, la actual renta de ciudadanía.

Por esa época, un recién fundado Podemos había tomado nota en España de la actividad pro renta básica que se dio tanto para la ICE de 2013, como para la ILP posterior. El partido liderado por Pablo Iglesias llevaba la renta básica universal e incondicional en su programa para las elecciones europeas de 2014, propuesta refrendada por miles de simpatizantes, en lo que había sido un documento participativo. No pasó mucho tiempo antes de que la apuesta inicial por una renta básica universal se fuera transformando en una suerte de renta mínima o garantizada. Pero Italia y España no eran los únicos países donde partidos políticos (recién nacidos en este caso) abanderaron la propuesta en algún momento. En Francia la propuesta llegaba de la mano de un partido nada nuevo. El socialista.

Cuando los partidos empujan la renta básica

“En el momento de la creación del Movimiento Francés por la Renta Básica (MFRB) en 2013, la idea de una renta básica incondicional era poco conocida entre el gran público. Cuatro años más tarde, durante su campaña presidencial de 2017, en el Partido socialista, Benoît Hamon hizo de la renta básica universal un tema central, lo que contribuyó enormemente a popularizarla”. Quien comparte esta retrospectiva es Cécile Flammant, del MFRB. Cuenta que actualmente casi todo el mundo ha oido hablar de la renta básica. Hamon, por su parte, sigue defendiendo esta medida. Recientemente ha publicado un libro en este sentido.Para Flammant el hecho de que la renta básica sea un tema cada vez más presente en la opinión pública, el debate político y los medios, no lleva necesariamente a una mayor comprensión de la misma. Al contrario, le preocupa que una cierta apropiación política de la idea pueda inducir a confusión. En el caso de Francia “el gobierno actual tiene como proyecto reemplazar la RSA (renta de solidaridad activa, nuestro ingreso mínimo) por la RUA (renta universal de actividad) que no sería ni universal ni incondicional, por lo tanto es opuesta a la renta básica”. Una iniciativa gubernamental contra la que se están movilizando.

De ambigüedad respecto a la apropiación de la idea de renta básica por parte de los políticos, se sabe bastante en Italia y España. En el primer país, el “reddito di cittadinanza” con el que Cinque Stelle llegó al primer gobierno Comte era muy distinto al espíritu de las luchas por una renta básica que le precedieron. Se trata de una ayuda “muy condicionada que no llega a toda la gente necesitada. De hecho, los recursos económicos reservados no alcanzan a todas las persona que padecen de pobreza severa. Además, los criterios de acceso son muy resrtringidos”, comenta Gobetti de la medida italiana. Se trata de críticas similares a las que se han volcado sobre el Ingreso Mínimo Vital promovido por el gobierno de coalición.

“Desde el movimiento Cinque Stelle han agravado en lugar de facilitar el debate sobre la renta básica, recordando continuamente que los beneficiarios  ‘no se quedarán en el sofá sin hacer nada’,  las personas que reciben la renta de ciudadanía han sido descritas como ‘vagos’”

En Italia además, el discurso que acompañó a la medida fue claramente estigmatizante, sobrepasando las insinuaciones del Ministro Escrivá sobre los posibles abusos entre quienes solicitan el IMV. “Desde el movimiento Cinque Stelle han agravado en lugar de facilitar el debate sobre la renta básica, recordando continuamente que los beneficiarios ‘no estarán mano sobre mano’, ‘no se quedarán en el sofá sin hacer nada’,  las personas que reciben la renta de ciudadanía han sido descritas como ‘vagos que no hacen nada’ por parte de muchos exponentes de esta formación política”, lamenta Gobetti.

A pesar de que, según denuncia el activista de BIN-Italia, el movimiento Cinque Stelle parece ya más cerca de restringir aún más su propuesta que de ampliarla, el que fuera su fundador, el cómico Beppe Grillo, sigue defendiendo con constancia la necesidad de una renta básica universal e incondicional en las redes.

¿Es ahora el momento?

Al principio de la crisis sanitaria, cuando el tiempo se detuvo y con él la economía, y fueron millones las personas que tuvieron que dejar de trabajar, el debate sobre la renta básica tomó protagonismo. Meses después, colectivos en todo Europa intentan concretar toda esa energía en un millón de firmas que lleven la propuesta a la arena europea. Pero en ese camino, aún hay que salvar escollos. Para Gobetti el consenso va creciendo entre los movimientos sociales pero se topa con algunas contradicciones en el ámbito italiano, “no hay una propuesta única y el tema de la renta varía entre renta minima garantizada y renta básica incondicional. La universalidad de la renta es todavía una de las cuestiones críticas. Hay quienes están de acuerdo con la no condicionalidad —que la ayuda esté desligada del empleo—, pero aún no en gran medida con la universalidad —que vaya destinada a todos, ricos y pobres—. Aún así en los movimientos sociales la renta básica es una de las propuestas centrales”, razona.Flammant, por su parte, ve cierta problemática en la vertiente técnica: “Cuanto más se difunde la idea, más se multiplican los proyectos concretos (con una cantidad y un modo de financiación dado). Lo que puede dar la imagen de algo complicado, muy técnico, y por tanto desanimar a parte de la ciudadanía a reflexionar sobre el tema”, valora.

Para Quintanilla, sin embargo, modelos de financiación como las propuestas de Daniel Raventós, Jordi Arcarons y Lluís Torrens, sirven para demostrar que la renta básica es posible. “Además hay muchas más posibilidades de financiación si analizamos la cantidad de renta que se concentra con las transacciones financieras, la especulación, la fuga de capital, y demás triquiñuelas de la economía de mercado internacional”.

“Hay una dimensión simbólica, militamos por la creación de un nuevo derecho humano. En un periodo de crecimiento de las desigualdades económicas y de la extrema derecha nacionalista, es muy importante defender fuertes ideales de justicia social”

No solo es posible. “Con la situación actual del virus que hace más difícil aún para una mayor parte de la población el acceso a los bienes básicos necesarios para vivir por vía del empleo, en un momento en el que se ponen sobre la mesa y se discuten los milenarios y obsoletos valores de la ‘maldición divina’ de pagar el pan con el sudor de la frente”, la renta básica puede ir cobrando más sentido entre la gente, considera la activista. El reto está en cómo difundir la iniciativa. Este fin de semana probarán una campaña con códigos QR, un nuevo experimento para que no se pierda el impulso con el que comenzaron las primeras semanas.

“Esta iniciativa europea es un proyecto concreto y motivador”, defiende Flammant, señalando cómo se inspiran en las campañas de los demás países y celebran sus avances. “Además, hay una dimensión simbólica, militamos por la creación de un nuevo derecho humano. En un periodo de crecimiento de las desigualdades económicas y de la extrema derecha nacionalista, es muy importante llevar fuertes ideales de justicia social a todo el continente”.

Tratto da El Salto Diario 

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