Un manifiesto para salvar al Planeta Tierra (y a nosotros mismos)


Simon Lewis, Mark Maslin
El impacto de las acciones humanas en nuestro planeta es ahora tan importante que muchos científicos anuncian una nueva fase en la historia de la Tierra. A las viejas fuerzas de la naturaleza que transformaron la Tierra hace muchos millones de años, incluyendo meteoritos y mega-volcanes, se une otra: nosotros. Hemos entrado en una nueva época geológica, llamada Antropoceno.

Como científicos estamos de acuerdo en que la sociedad ha entrado en una peligrosa nueva era. Pero, ¿qué se debe hacer?

En nuestro nuevo libro, The Human Planet, publicado el jueves, presentamos una nueva visión de cómo los humanos bajaron de los árboles de África para convertirse en una superpotencia geológica.

Argumentamos que para evitar unos cambios ambientales cada vez mayores que causen un colapso social, necesitamos reconocer el increíble poder que posee la sociedad moderna y encaminarla a una nueva forma de sociedad en el siglo XXI.

Nuestra repercusión es más profunda de lo que la mayoría percibimos.

A nivel mundial, las actividades humanas mueven cada año más suelo, roca y sedimentos de los que son transportados por todos los demás procesos naturales combinados.

La cantidad total de hormigón producido por los seres humanos es suficiente para cubrir toda la superficie de la Tierra con una capa de dos milímetros de espesor. Los microplásticos se encuentran en todos los océanos.

Hemos talado la mitad de los árboles de la Tierra, perdiendo tres trillones, y las extinciones se han convertido en algo común.

Fuente: Lewis & Maslin

Las fábricas y la agricultura eliminan tanto nitrógeno de la atmósfera como todos los procesos naturales de la Tierra, y el clima está cambiando rápidamente debido a las emisiones de dióxido de carbono derivadas del uso de combustibles fósiles.

Más allá de estas sombrías estadísticas, la pregunta crítica es: ¿la megacivilización interconectada de hoy en día, que permite a 7.500 millones de personas llevar vidas físicamente más sanas y más largas que en cualquier otro momento de nuestra historia, continuará fortaleciéndose cada vez más? ¿O seguiremos utilizando cada vez más recursos hasta que la civilización humana se derrumbe?

Para responder a esto, reinterpretamos la historia de la humanidad utilizando las herramientas de la ciencia moderna, para proporcionar una visión más clara del futuro.

Rastreando los impactos ambientales cada vez mayores de diferentes sociedades humanas desde nuestra marcha fuera de África, encontramos que sólo hay cinco grandes grupos que se han extendido por todo el mundo.

Nuestras sociedades originales de cazadores-recolectores fueron seguidas por la revolución agrícola y nuevos tipos de sociedad que comenzaron hace unos 10.500 años.

El siguiente cambio fue el resultado de la formación de la primera economía global, después de la llegada de los europeos a las Américas en 1492, a la que siguieron, a finales del siglo XVIII, las nuevas sociedades tras la Revolución Industrial.

El último grupo es el actual modo de vida capitalista de consumo y alta producción que surgió después de la Segunda Guerra Mundial.

Un análisis cuidadoso muestra que cada modo de vida sucesivo depende de un mayor uso de la energía, de una mayor disponibilidad de información y conocimientos, lo que resulta en un aumento de la población humana y en un aumento de nuestra agencia colectiva.

Estas ideas nos ayudan a pensar en evitar el colapso que se avecina a medida que nuestra economía global masiva duplica su tamaño cada 25 años, y en las posibilidades de un nuevo y más sostenible sexto modo de vida que reemplace al capitalismo de consumo.

Desde este punto de vista, la energía renovable para todos adquiere una importancia que va más allá de detener la degradación del clima; asimismo, la educación gratuita e Internet para todos tiene una importancia que va más allá del acceso a los medios de comunicación social, ya que empoderan a las mujeres, lo que ayuda a estabilizar a la población.

Más energía y mayor disponibilidad de información parecen ser las necesidades de cualquier nuevo tipo de sociedad, aunque estos cambios por sí solos podrían aumentar nuestros problemas ambientales, como en el pasado. Para iniciar una nueva forma de vivir la actual dinámica de la creciente producción y consumo de bienes y recursos también debe romperse, junto con un enfoque social en la reparación del medio ambiente.

Dos ideas cada vez más discutidas hacen precisamente esto.

Ya hemos demostrado que es posible alejarse del borde del abismo

La Renta Básica Universal (RBU) es una política por la que se abona una mensualidad a cada ciudadano, de forma incondicional, sin obligación de trabajar, en un importe superior a sus necesidades de subsistencia.

La mayoría de las personas seguirían trabajando, pero la RBU podría romper el vínculo entre el trabajo remunerado y el consumo.

Todos lo permitimos, diciendo: “Trabajo tan duro que merezco un sándwich de lujo sobreempaquetado, un chisme nuevo o unas vacaciones de larga duración”.

El consumo es la recompensa por ser cada vez más productivo en el trabajo. Con la RBU podríamos pensar a largo plazo, mucho más allá de la próxima nómina, como exige vivir en el Antropoceno.

Los ensayos a pequeña escala de RBU sugieren que nos educaríamos a nosotros mismos, realizaríamos un trabajo útil, mientras cuidamos de los demás y del medio ambiente en general.

La reparación medioambiental podría venir de la simple pero profunda idea de destinar la mitad de la superficie de la Tierra principalmente para el beneficio de otras especies.

Esto es menos utópico de lo que parece a primera vista. A medida que reconocemos cada vez más que los seres humanos son parte de la naturaleza, nuevas ideas de “recuperación” (grandes áreas gestionadas para permitir el funcionamiento de los procesos naturales) y “restauración” (recuperación de los bosques) se están afianzando.

Los recientes compromisos en 43 países para restaurar 292 millones de hectáreas de tierras degradadas en bosques, diez veces la superficie del Reino Unido, demuestran que la restauración está en la agenda.

La Renta Básica Universal y la Medio-Tierra no son, por supuesto, los remedios para todos los males de la sociedad. Pero, si algo hace reconocer que vivimos en el Antropoceno, es que nos muestra que nuestras acciones tendrán grandes impactos en el único planeta del Universo conocido que alberga vida.

Sería sabio usar este inmenso poder para brindar las mejores oportunidades para que la gente, y el resto de la vida, florezcan.

El Planeta Humano: Cómo creamos el Antropoceno, de Simon Lewis y Mark Maslin es publicado por Penguin.

Fuente: https://www.bbc.com/news/science-environment-44389413

Por Simon Lewis y Mark Maslin University College London

7 de junio de 2018

Tratto da Medium.com

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